La locura nunca tuvo maestro
para los que vamos a bogar sin rumbo perpetuo.
En cualquier otra dirección con
tal de no domar los caballos de la exaltación.
La rutina hace sombra a las pupilas,
que se cierran a los disfrutes que nos quedan.
Necesitimos el valioso tiempo que abandonas
sin saber que cojones hacer con él.
Nosotros somos la comida
y alguien está efectivamente hambriento-
no hay retorno a la conciencia
tras el desvario del amor tempestuoso.
Aún nos quedan cosas por hacer,
si no das un paso te estancas.
aun nos quedan cosas por decir,
y no hablas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario